Manuel Castellanos había estado trabajando en los E.U.A por un poco más de un año en un aserradero en Oregon cuando empezó a extrañar mucho su familia. Él vino a los E.U.A buscando trabajo sin su esposa ni su hijo de 3 años, quienes se quedaron viviendo en su ciudad natal en Colima, México. Habiendo decidido viajar al sur de regreso a casa, Manuel se detuvo en Utah para ver a sus hermanos, Oswaldo y Germán, que estaban trabajando en Mountain View Dairy en Delta, Utah. Ellos le preguntaron a Manuel si podría trabajar con ellos para cubrir un turno como ordeñador.
A Manuel le gustó el trabajo y desde entonces ha trabajado 13 años seguidos en una lechería de 3,000 vacas, y se ha ganado el respeto de los dueños del establo, John y María Nye. Manuel también ganó un bono especial que la lechería otorga a los empleados que son leales por más de 10 años.
“Yo extrañaba mucho a mi familia en Oregon e iba a de regreso”, dice Manuel. “Pero ahora ya no me quiero ir”.
La esposa y los dos hijos de Manuel ya se le unieron en Utah, y él ya se graduó de la sala de ordeño para ser el encargado del equipo externo de sanidad del hato.
“Yo siempre he sido un vaquero”, dice Manuel “me gusta hacer aquello para lo que soy bueno”.
Manuel dice que al principio no quería aceptar un empleo trabajando afuera de la sala de ordeño. Le tocó ver a otros pasar de ordeñadores a ayudantes externos y ser regresados a la sala de ordeño o perder su trabajo. El sabía que ese trabajo significaba trabajar con la encargada María Nye, quien no habla un Español nativo. Él no se sentía lo suficientemente seguro en su inglés. No quería fallar.
A la larga, dice Manuel, la manera en que John y María entrenan a sus empleados lo convenció de que lo podía lograr; él ha estado trabajando en el corral de enfermería por los últimos cuatro años.
“Ellos nos muestran cómo hacer el trabajo. No exigen el trabajo. Son un gran ejemplo de cómo trabajar en una lechería”, dice Manuel.
Manuel dice que también aprendió la clave de su éxito en un trabajo donde muchos otros empleados habían fracasado, fue el observar a su jefe John.
“John no toma trago. A mi me gustó que no lo hiciera”, dice Manuel. “Si él no necesitaba tomar trago, entonces yo tampoco encontré razón para hacerlo. Han pasado cuatro años desde mi último trago”. El mantenerse sobrio lo ha ayudado a presentarse a trabajar permanentemente, todos los días, dice Manuel. Tanto John como María valoran esa constancia y lealtad en todos sus empleados. Ellos mantienen una política de premiar a los empleados que se quedan con ellos en la lechería por 10 años con un viaje de una semana, con su familia, a Disneylandia.
Oswaldo, el pasturero, fue el primero de los hermanos Castellanos en recibir el premio. Él ha trabajado en Mountain View Dairy por 14 años y comenzó como soldador haciendo corrales nuevos.
“Fue una gran sorpresa. Ellos me lo hicieron saber una semana antes del viaje”, dice Oswaldo. “Fueron unas excelentes vacaciones.”
Después de que Oswaldo y su esposa regresaron de su viaje a California, dice Manuel que estaba más motivado para esforzarse por conseguir su viaje, el cual obtuvo un año después. Germán todavía está luchando por conseguir su premio.
“Nuestros patrones son sensacionales”, dice Oswaldo. “En este trabajo, uno obtiene tanto como lo que entrega”. EL
por El Lechero Editor Walt Cooley

















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